El desierto de Egipto
El desierto de Egipto es el Sahara y solo se rinde ante el mayor Oasis del mundo abierto por el río Nilo y sus más de
Pero antes de rendirse a la fuerza del agua y sus crecidas, el desierto llevó durante siglos a las mentes y las almas de los egipcios, el miedo ancestral al pensar que en sus posesiones reinaba Set, el dios del mal, las sequía y la muerte en definitiva. Hoy sabemos que es el Sahara, de los viajes a traves de él y de su dureza a lo largo de miles de kilómetros. Sin embargo a poco mas de 500km al sur de El Cairo podemos desplazarnos al oasis de Bahariya, cuyas aguas fluyen del interior de la tierra y encaminarnos hacia el conocido como: desierto negro. Es un paisaje curioso al estar formado por múltiples colinas negras que terminan cubiertas por rocas férricas de origen volcánico y color oscuro. No olvidemos que seguimos en el desierto del Sahara y es un buen consejo subirse a una de estas colinas para contemplar un paisaje que no esperamos. Desde allí y a tres horas en jeep nos dirigimos a través del valle de Agabat hacia el desierto blanco. Es de un interés impresionante porque parece como hubiera nevado literalmente en el desierto. Este fenómeno se produce por la acumulación de fósiles marinos porque esta zona estaba bajo las aguas del mar. Es un ejemplo de una excursión como otras muchas para apreciar el desierto que rompe el Nilo con la fertilidad de sus aguas, pero que esta siempre ahí, desde hace eones, atemorizando de alguna forma las almas de los egipcios y marcando sus viajes a lo largo del desierto
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