Viajes por Egipto, tierra de faraones
Los viajes por Egipto no sonsolo un forma de hacer turismo es trasladarnos quizás al origen de gran parte de la historia, cultura y saber del mundo.
Un país que vive a los caprichos y las bendiciones que le otorga el río Nilo, y que sirve de frontera para la aridez del desierto del Shara que ocupa la mayor parte de su territorio. Es precisamente la regularidad en las crecidas del Nilo, junto a la situación entre dos desiertos del país la que ha otorgado a esta región la posibilidad de crecer como cultura. Su capital es el Cairo, bulliciosa, superpoblada y en algunos momentos agobiante, sin embargo es el corazón de una nación sin la que seria posible escribir la historia del mundo mediterráneo, que vive y palpita al ritmo de su propia historia y de la carga cultural que lleva como estandarte. Comprender a un pueblo que ha marcado como calificativo a todo lo grande con el apelativo de Faraónico, es en si mismo viajar al lugar donde las pirámides sirven de ejemplo de lo que el hombre era capaz de concebir y realizar hace mas de 2000 años. Un viaje por el Nilo nos enseñara la belleza de un pueblo que vive su presente en el marco de una de las naciones más importantes del mundo como enclave estratégico. No olvidemos que vamos a un país islámico, porque las costumbres en el presente, aunque más moderadas que en otras naciones de la zona, no dejan de marcar los gestos, las formas y en definitiva, las normas de nuestro viaje. La influencia helenística se hace sentir en Egipto, una influencia cuya antigua capital Alejandría, se encuentra sumergida en el mar pero nunca en el olvido. En definitiva viajar a Egipto es sumarnos al recuerdo vivido de Cleopatra y el loco amor de Marco Antonio por esta mujer descendiente de uno de los compañeros del gran Alejandro, una vez más Grecia se mezcla con los pueblos originarios de Egipto, que llegaron escapando de la desertización del Sahara hacia el frescor del gran rio. Viajar a Egipto hoy en día es sencillo puesto que sus comunicaciones son numerosas y a todos los precios. Si nos desplazamos por sus riveras haremos de nuestro viaje un recuerdo permanente de aquellos que como Livingstone hicieron de la curiosidad por saber de su caudal, el motivo de su vida.
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